5 TIPS PARA PERDERLE EL MIEDO A VOLAR

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Recuerdo la primera vez que me subí a un avión, me pareció la cosa más divertida e inofensiva del mundo, disfruté todo el vuelo y de vecino me tocó un novato como yo, íbamos comentando la experiencia con una sonrisa de oreja a oreja. Desde aquel día no he dejado de viajar en avión, hasta me atrevería a decir que es el único medio de transporte (para viajar) que uso. Pero muchas cosas han cambiado desde aquella vez…

De la nada un buen día decidí que me daba miedo volar, ok, no fue una decisión espontánea, ni siquiera recuerdo que fue, solo se que hasta hace muy poco tiempo volar para mi era sinónimo de ponerme helada, con sudor en las manos y desesperada por llegar a mi destino ¿Curioso no? Con lo mucho que me gusta viajar, por eso hoy les traigo las técnicas que aplico para hacer de un vuelo algo llevadero cuando de verdad (pero de verdad) le tienes miedo a volar.

1. Mentalízate: Todos le tienen cierto respeto a volar, no necesariamente sudan helado, obvio, pero nadie me va a decir que a la hora de despegar hay alguien que no sienta aunque sea una punzada en alguna parte del cuerpo, es instintivo. Lo primero que tienes que pensar es que no eres el único ser en el mundo que se siente así, acuérdate que el avión es el medio de transporte más seguro, piensa en lo bien que lo vas a pasar al lugar al que vas, intenta durante todo el tiempo de vuelo hacer planes en tu mente y así las horas se pasarán muy rápido, pero sobre todo no te olvides que una vez que estás en el avión ya no te puedes bajar, así que respira hondo y domina tu mente.

2. Tómate un trago (si eres mayor de edad): Cuando a pesar de tener muy claros los puntos anteriores sigues sintiendo que te quieres ir corriendo de ahí, intenta relajarte con tu bebida favorita. Tómate un trago antes de subir al avión o durante el vuelo si es que los venden a bordo, no te estoy diciendo que te emborraches, pero seguro te relajarás un poco y este es mi mayor secreto, ya que a mi normalmente no me gusta tomar bebidas alcohólicas, pero antes de volar es indispensable para mi hacer un brindis especial y como no me gusta la cerveza, tomo sidra o vino blanco, que de casualidad tienen más alcohol 😉

3. Viajar solo o con compañía importante: Cuando uno viaja solo, con alguien que le importa mucho o con alguien con quien no se tiene confianza, nos vemos obligados a mantener la compostura, a hacernos los relajados y disimular cualquier tipo de comportamiento que nos haga pasar vergüenza o parecer locos. Mientras estés tratando de aparentar que tu y los aviones son mejores amigos el vuelo ya habrá terminado y sin darte cuenta en realidad el viaje no fue nada malo.

4. La turbulencia no es peligrosa: Cuando llega la hora de la tan temida turbulencia los miedosos prácticamente entramos en shock, ya es suficiente estar ahí en medio de la misma nada ¿y encima esta cosa se empieza a mover? Aquí viene otra vez un ejercicio mental, acuérdate que el avión se está moviendo diferente o más fuerte porque está atravesando una corriente de aire diferente y casi siempre aunque no parezca es una turbulencia ligera, solo que las sentimos mucho más fuertes de lo que en realidad son y generalmente las sentimos cuando ya están por acabar, que es cuando el aire sobre el que volamos se ha estabilizado y volvemos a la normalidad. Aunque los aviones están diseñados para tolerar turbulencias severas es casi imposible que suceda ya que antes y durante el vuelo ellos las evitan con los censores y toda la tecnología que los ayuda a hacer del avión el medio de transporte más seguro. Lo que yo hago es mirar las nubes, que casi siempre son las que nos avisan que hay turbulencia, cuando estas se pasan también se pasa el mal rato (aquí el articulo que leí cuando decidí que le perdería miedo a las turbulencias).

5. Distráete: Esto puede que no le funcione a alguien que siente mucho miedo a la hora volar, porque cuando algo te espanta simplemente no puedes pensar en nada más, pero hay muchas cosas que podemos hacer durante el vuelo para calmarnos, como por ejemplo: Dormir (no te enteras de nada), escuchar música, ver películas y hasta conversar con el vecino sin saberlo podrías aprender mucho de esta persona totalmente desconocida e iniciar una linda amistad.